viernes, 9 de enero de 2015

Atravesados por el segundo capítulo. Próxima cita el 28/01/2015


Tang Yin. Quiet Boats of an Autumn River, c. 1500.  Ink and color on silk.  11 1/2 by 11' 6 1/4".  National Palace Museum, Taipei

Nos decía Samuel Wolpin que cuando se rompe la cáscara de la personalidad corriente y el ser entra en contacto con sí-mismo, dejan de afectarle las penalidades y los goces mundanos: él ya se encuentra en un estado de conciencia participante de la totalidad universal.
Abrazamos la idea de alcanzar el uno como una forma de interpretar un estado de equilibrio justo para la vida y para su sentido. Todo el Lao Zi nos habla de la estructura equilibrada de los pilares fundamentales de la vida. El cielo, la tierra, los espíritus, los valles, los señores y los reyes, siguiendo este orden en el texto, se normalizan al momento de alcanzar un uno que apunta a un estado de anulación de las contradicciones bipolares de lo existente, transformándose por si mismos en un acierto de intercambio complementario entre los dos extremos de una vía que conduce a un centro objetivo existencial.
Quietud, calma, eficacia, lleno y nobleza son el resultado de este equilibrio logrado a través de la comprensión de la naturaleza de cada estadio mencionado, siguiendo las reglas de alcanzar el uno en cada caso y con la firme convicción de que lo interior, donde reside lo realmente valioso, es humilde en su certera insignificancia revelada a través de este ejercicio introspectivo.
Esta humildad tan enaltecida en los textos clásicos y especialmente resaltada en el segundo texto del Lao Zi de Mawangdui  pone de manifiesto que la realidad tangible de nuestro universo material se desvanece en los territorios etéreos del espíritu, un espíritu celestial y terreno cuyo fundamento parece obedecer a la existencia de un sutil equilibrio entre sus polaridades materiales que debe ser conquistado desde la nobleza natural de lo humilde.
Magnífico capítulo el que hemos atravesado y que, a su vez, nos ha debido atravesar también para que, sin menoscabo de lo propiamente íntegro, andemos reflexionando sobre sus argumentos.
Veamos que nos depara el tercer texto que finaliza con la siguiente cita que ya da que pensar: «Solo el Tao puede dar principio y también puede llevar a la plenitud». Lo veremos el próximo 28 de enero.